viernes, 20 de febrero de 2009

RESPETO

Curioso, verdad? Pocas veces nos paramos a reflexionar sobre las palabras, mejor dicho sobre sus significados, porque suelen tener más de uno, y siempre nos llevan de una a otra dando una dimensión sorprendente a lo que buscamos. Es lo que me ha pasado al pensar en el RESPETO

Todos debemos respetar a todos, por norma general, y no vamos a entrar en si todo en esta vida es respetable, eso son otras historias. Nos centramos en lo que nos interesa que es el RESPETO que nos debemos como personas. Y eso significa que debemos ser considerados con los demás, debemos mostrar cortesía, comedimiento y buenos modos hacia los demás, siempre. Eso es RESPETO. Respetamos las ideas, las formas de vida, las opiniones, que se nos muestren. No intentamos que el otro piense igual que nosotros, primero porque es imposible, y segundo porque cada uno elige libremente lo que desea vivir y pensar.

El respeto existe para facilitar la convivencia, para hacer llevadera la relación con los demás, para hacerla exquisita. Y por desgracia falla mucho en la vida diaria. Muchas veces creemos que somos mejores que nadie, que nuestras ideas son las únicas válidas, que nuestras conductas y comportamientos son los ideales, y no consideramos al otro, le faltamos al respeto al despreciar sus ideas y formas de vida, al querer cambiarle.

Esto ocurre en la vida diaria, si lo extrapolamos al Bdsm, nos podemos encontrar con excesos que no deberían ocurrir. No es raro que una de las dos partes, normalmente la parte dominante, no respete del todo a la parte sumisa, sea hombre o mujer. Muchas veces por un malentendido en cuanto a cesión de poder (no hablo de la cesión total de poder, que es decisión de cada uno). Entregar la voluntad a la parte dominante, no quiere decir que tenga que faltar al respeto a la sumisa. Bien al contrario, debería respetarla mucho más por la valentía que muestra y el regalo maravilloso que le concede.

Se pueden distinguir varias partes en cuanto al RESPETO, el que todo hombre debe a la mujer (y viceversa, pero no voy a repetirlo cada vez), así como el que todo Dominante debe a su sumisa, y, por último, a nosotros mismos.
Por desgracia es muy frecuente leer en chats presentaciones nada dignas, y eso porque algunos creen que ser sumisa es serlo de todos, y ser el “trapo” del primero que llega. Esas personas no respetan a la sumisa, y menos aún a la persona. Confunden la humillación del bdsm con el desprecio y la vejación.

Pero no sólo este tipo de personas, que se autodenominan Dominantes, sino algunos de ellos, en una relación establecida, también lo confunden, y es que la línea que separa la humillación de la vejación es muy delgada y se puede traspasar con facilidad si no hay un enorme RESPETO y una gran madurez emocional. De la misma manera he visto a sumisas que no respetan a sus Dominantes, jugando con ellos y con su entrega que es de pacotilla.

Y por último, el RESPETO a nosotros mismos, el no consentir que desaparezca de nuestro entorno, el no permitir que la otra parte, sea quien sea, nos lo pierda sin nuestro consentimiento.

Así pues, por favor, seamos considerados, seamos exquisitos en nuestras relaciones, seamos respetuosos con todo el mundo y con nosotros mismos, seguro que la vida será mucho más agradable!!



sábado, 17 de enero de 2009

PRUDENCIA

(Del lat. prudentĭa).
1. f. Templanza, cautela, moderación.
2. f. Sensatez, buen juicio.
3. f. Rel. Una de las cuatro virtudes cardinales, que consiste en discernir y distinguir lo que es bueno o malo, para seguirlo o huir de ello.

Quizá no sea la mejor manera de iniciar el tema, pero creo que es importante tener los conceptos claros para que no haya confusiones o dudas. Así se define la PRUDENCIA y así debemos ser, prudentes a la hora de dar nuestra confianza en una relación cualquiera, tanto de amistad, laboral, como sentimental, y como siempre digo, cuánto más en una relación de Bdsm.

Creo que casi todos nosotros intentamos ser cautos y prudentes, todos tenemos ese punto de sensatez necesario para poder sobrevivir en la vida. Pero a veces nos lanzamos sin pensar a una relación, por distintos motivos en los que no entro, cada cual se conoce a sí mismo. Ponemos ilusiones y expectativas grandes en alguien a quien aún no conocemos, a quien casi ni hemos visto a veces, depositamos lo que creemos es confianza en la otra persona, y cuántas veces después nos arrepentimos de ello!

No distingo en roles, porque esto sucede tanto en uno como en otro. Muchas veces me han comentado las ilusiones que habían depositado en la otra persona y han visto cómo en un breve lapso de tiempo se venían abajo, y a toro pasado, la mayoría reconocen no haber tenido PRUDENCIA sino haber sido lanzados y excesivamente confiados.

Pensamos que el otro es como nosotros, si somos sinceros presuponemos sinceridad en el otro; si somos honestos presuponemos honestidad; si somos leales, lealtad y así con todos los valores que tengamos. Y no todos somos iguales, no todos tenemos esos valores que nos conforman como únicos. Por lo que hay que tener PRUDENCIA a la hora de valorar y ver al otro. No olvidemos que cuando nos damos a conocer intentamos dar lo mejor de nosotros mismos y a veces nos sobre valoramos, y no damos una visión ajustada de nuestra realidad. Y sólo con el tiempo sale nuestro verdadero yo, que puede ser lo que el otro quería o no, y viceversa.

Realmente siempre damos un poco vueltas sobre lo mismo, pero no me cansaré de decirlo, estas relaciones deben darse paso a paso, despacito, con PRUDENCIA, con paciencia, creando confianza y respeto, con sinceridad y comunicación.


miércoles, 3 de diciembre de 2008

PACIENCIA

La PACIENCIA es una virtud, se mire como se mire, y en ocasiones una necesidad imperiosa. Sólo con paciencia se logran las más bellas obras, pero no porque las hagamos deliberadamente despacio, sino porque necesitamos del tiempo para meditar en profundidad en lo que queremos conseguir, en el diseño, en cómo lo vamos a hacer, en qué materiales elegiremos, cómo los trabajaremos, con qué técnicas. Cuando todo eso esté claro, entonces es el momento de poner manos a la obra, para que dé el resultado que deseamos.

Este proceso es válido para aprender, para crear, y por supuesto para vivir. Pues cuanto más será imprescindible para establecer relaciones Bdsm. Porque ponemos en juego partes importantes de nosotros, tanto emocionales como físicas, y no hay que correr riesgos innecesarios. Por eso hay que saber muy bien lo que deseamos obtener, hasta dónde seremos capaces de llegar, por dónde queremos empezar y cada paso que demos debe ser analizado y asimilado para poder dar el siguiente. Y para ello necesitamos PACIENCIA.

Correr no conduce a nada, atolondra, ofusca y aturde. En las relaciones Bdsm hay mucha pasión, hay mucha fuerza emocional y, precisamente por eso, hay que ser paciente a la hora de elegir, tanto el Amo como la sumisa. Hay ciertos riesgos que no se deben correr sin estar seguros del otro, y para poder estarlo hay que conocerse en profundidad, saber cómo serán las reacciones de la otra parte y cómo, en un momento dado, podemos reaccionar nosotros ante imprevistos. No hay que confundir la PACIENCIA a la hora de elegir y decidir quién hará el camino con nosotros, con el control que todo Dominante debe tener de la situación.

Realmente la sumisa debe ser muy consciente de lo que hace, ya que es la parte vulnerable en estas relaciones. De alguna manera está poniendo su vida en manos del Dominante, y de ahí que deba elegir muy bien. Y si tarda mucho en encontrarlo, no importa, sólo cuando esté establecida la confianza, el respeto y la comunicación entre ambos, sólo cuando esté segura de que es la persona a la que desea entregarse totalmente, debería hacerlo. Y eso no se sabe en dos días, requiere tiempo y PACIENCIA.

Y a veces se nos agota, a veces tenemos tantas ganas de vivir plenamente una relación que corremos, que cerramos los ojos a los defectos, que no escuchamos a nuestra intuición que nos avisa. Entonces llegan las decepciones, los errores y el dolor del alma. Y no merece la pena sufrir si con un poco de PACIENCIA nos los podemos ahorrar.

jueves, 20 de noviembre de 2008

La tacita y su creador

Este texto me lo enviaron hace mucho tiempo, debo confesar que no recuerdo quién, no sé si fue el autor, o ya había sido tomado de alguna otra página. Si alguno reconoce el cuento, y sobre todo, sabe quién es el autor, agradecería que nos informara. Lo justo es darlo a conocer. Mientras eso sucede, lo cuelgo aquí, para deleite nuestro. Creo que expresa muy bien el proceso de transformación de una sumisa en manos del Amo. Disfrutadlo!
.
La tacita y su creador
.
Se cuenta que alguna una vez, en Inglaterra, existía una pareja que gustaba visitar las pequeñas tiendas del centro de Londres. Una de sus tiendas favoritas era una en donde vendían vajillas antiguas. En una de sus visitas a la tienda vieron una hermosa tacita. "Me permite ver esa taza?" preguntó la Señora, "nunca he visto nada tan fino como eso!"

En cuanto tuvo en sus manos la taza, escuchó que la tacita comenzó a hablar.
La tacita le comentó: "Usted no entiende! Yo no siempre he sido esta taza que usted está sosteniendo! Hace mucho tiempo yo sólo era un montón de barro amorfo. Mi creador me tomó entre sus manos y me golpeó y me amoldó cariñosamente. Llegó un momento en que me desesperé y le grité: "Por favor!! Ya déjame en Paz!". Pero sólo me sonrió y me dijo: "Aguanta un poco más, todavía no es tiempo." Después me puso en un horno. Yo nunca había sentido tanto calor! Me pregunté por qué mi creador querría quemarme, así que toqué la puerta del horno. A través de la ventana del horno pude leer los labios de mi creador que me decían: "Aguanta un poco más, todavía no es tiempo." Finalmente se abrió la puerta. Mi creador me tomó y me puso en una repisa para que me enfriara. "Así está mucho mejor!" me dije a mí misma, pero apenas me había refrescado cuando mi creador ya me estaba cepillando y pintándome. El olor de la pintura era horrible! Sentía que me ahogaría! "Por favor detente!" le gritaba yo a mi creador, pero él sólo movía la cabeza haciendo un gesto negativo y decía "Aguanta un poco más, todavía no es tiempo." Al fin dejó de pintarme; pero esta vez me tomó y me metió nuevamente a otro horno! No era un horno como el primero, sino que era mucho más caliente! Ahora sí estaba segura que me sofocaría! Le rogué y le imploré que me sacara! Grité, lloré, pero mi creador sólo me miraba diciendo "Aguanta un poco más, todavía no es tiempo."

En ese momento me di cuenta que no había esperanza! Nunca lograría sobrevivir a ese horno! Justo cuando estaba a punto de darme por vencida se abrió la puerta y mi creador me tomó cariñosamente y me puso en una repisa que era aún más alta que la primera. Allí me dejó un momento para que me refrescara. Después de una hora de haber salido del segundo horno, me dio un espejo y me dijo: "Mírate! Esta eres tú!" Yo no podía creerlo! Esa no podía ser yo! Lo que veía era hermoso! Mi creador nuevamente me dijo: "Yo sé que te dolió haber sido golpeada y amoldada por mis manos, pero si te hubiera dejado como estabas, te hubieras secado. Sé que te causó mucho calor y dolor estar en el primer horno, pero de no haberte puesto allí, seguramente te hubieras estrellado. También sé que los gases de la pintura te provocaron muchas molestias, pero de no haberte pintado tu vida no tendría color. Y si yo no te hubiera puesto en ese segundo horno, no hubieras sobrevivido mucho tiempo, porque tu dureza no habría sido la suficiente para que subsistieras ¡Ahora tú eres un producto terminado! ¡Eres lo que yo tenía en mente cuando te comencé a formar!

Tu eres una tacita en las manos del creador: Confíate en sus manos, aunque muchas veces no comprendas por qué permite tu sufrimiento.

jueves, 13 de noviembre de 2008

Yo, Dominante

De nuevo con vosotros para presentaros una confesión. Sí, una confesión escrita de un Dominante con experiencia que hace gala de sentido común y coherencia, y también de valores y principios, los suyos, los que le marcan para ser como es. Habla desde su interior y nos regala sus palabras. Gracias en nombre de todos los que te leerán.



Yo, Dominante

Y también pude haberlo titulado 'Id, Dominante y Superego', y hacer un guiño a la freudiana idea sobre la imperiosa necesidad humana por saciar nuestra sexualidad. E incluso 'Dominante, Yo y Superego' y hacer el guiño sobre los primitivismos que nos mueven a ser muy machos y muy hembras. Hasta podría haber sido 'Id, Yo y Dominante' y guiñar a nuestro propio orgullo y nuestra lucha interna con relación a la moral de la sociedad que nos circunda.

Pero no, hablamos de D/s-BDSM, y es mejor que me deje de guiños y que me confiese: Yo soy Dominante.

Siempre es difícil hablar de uno mismo sin resultar pedante, aburrido e incluso falso, así es que ya advierto de antemano que voy a utilizar muchas veces la palabra humildad, por mucho desconcierto que cause una expresión así en una carta de confesión como ésta.

Porque, sí, soy como soy y no me jacto de ello como tampoco me avergüenzo. Porque, humildemente, sé que no soy nada sin que haya otra persona que quiera cederme el control a cambio de ofrecerle confianza. Porque, con franqueza y humildad, admiro a las personas que confían en los demás hasta el punto de entregarse física, mental y emocionalmente, algunas veces sin reservas. Porque, con franqueza, sinceridad y humildad, muchas veces pienso en lo que complace a la otra persona cuando deseo que me complazca.

Y maldita sea, esto es una confesión, no esperes que te mienta. Puedo ser duro, inflexible, serio, arrogante y orgulloso, pero es ser humilde lo que evita que me convierta en inhumano, despiadado, grave, prepotente y ególatra.Hace mucho tiempo que evito hablar sobre buenos o malos Dominantes, porque siempre son visiones subjetivas que no llevan a ninguna parte. Pero sí distingo entre una d y una D según el nivel de humildad del que hagan gala, según sepan, o no, dejar de lado sus propias necesidades por el bien de otra persona. Poco me importa la pericia de cada cual manejando una fusta o un látigo, ni la cantidad de personas sumisas que tiene o ha tenido a su cargo. Poco me interesan los discursos grandilocuentes para intentar impresionar a los que escuchan o leen, o la florida prosa que utilicen para expresarse. Al final, lo que tiene realmente valor, es poder pensar en los demás, cuando es preciso, tanto como en nosotros mismos. Eso es lo que nos hace ser responsables, respetables y respetados.

Y esto sigue siendo una confesión, a pecho descubierto, por lo que también debería hablar de la aceptación para saber lo que soy y reconocerme como tal; de la comunicación para aceptar y entender los aspectos emocionales de la psique de los demás; de la cortesía para tratar con buenas maneras a los demás, independientemente de su tendencia; de la gracia para presentarme a los demás con el suficiente grado de importancia, estilo, personalidad y elegancia; del dominio para emplear el control de manera respetuosa, inteligente y humilde, con naturalidad; de la honestidad para expresar con claridad mis emociones, temores, límites, fantasías, ideas y pensamientos para ser auténtico y directo; de la inteligencia para tener la habilidad de tomar el camino más apropiado para actuar en todo momento y no ser conformista con lo que sé o creo saber; de la lealtad para defender mis convicciones, mi honor, y respetar mi palabra dada como si fuera Ley; de la paciencia para saber cuándo esperar y cuándo presionar sin perder mi dignidad; del respeto para tolerar la falta de respeto de los demás y rodearme sólo de personas educadas; de responsabilidad para ser consciente y consecuente con mis acciones o mis palabras y asumir mis errores; del auto-control para saber controlarme a mí mismo antes de pretender controlar a otra persona; del auto-respeto para valorarme a mí mismo y respetar mis límites, en cualquier circunstancia, y que no afecte negativamente a nadie; del servicio para aplicar inteligentemente mi naturaleza de Dominante y encauzarla a las necesidades físicas y emocionales de otra persona, y del buen humor para disfrutar de las sonrisas en mi rostro y en el los demás.

Pero, con humildad te aseguro, que todos los días me esfuerzo para que todo lo que os he contado sea del todo verdad y no deba reprocharme demasiado, ya que, al igual que tú que me estás leyendo, también sigo aprendiendo y deseando mejorarme. Porque, humildemente te lo confieso... yo sólo soy un Dominante.
.
Nostromo

lunes, 27 de octubre de 2008

La Magia de una Mirada

Otro texto rico y lleno de sensatez y coherencia. Esta vez se lo debemos a PANDE, un hombre con una gran experiencia en nuestro mundo Bdsm, y que creo que da una imagen hermosa de cómo deberían ser las relaciones Amo/sumisa. Sí quiero aclarar que uso los términos Amo y sumisa como genéricos, y que tanto valen para Amas y sumisos.
Agradecer como siempre las colaboraciones que son las que nos van enriqueciendo y las que hacen que este blog tenga sentido, ya que es de todos.



LA MAGIA DE UNA MIRADA


Es la que se desprende de la ENTREGA de la sumisa.

Ese fulgor especial que sólo quien sabe degustar el arte de la Dominación puede saborear, ese radiante destello que te dice sin palabras “haz conmigo lo que quieras”, eso sólo se puede conseguir cuando la otra persona se te entrega más allá del plano meramente físico; cuando se consigue transportarla al punto en el cual su entrega pasa de ser un acto puntual de una mera sesión, para convertirse en una fusión de las mentes; cuando sólo al rozarle la piel, se consigue la reacción deseada; cuando una caricia produce la sensación de un azote y un azote embriaga como un profundo beso.

Ésa es la magia del BDSM, al menos como yo lo entiendo, y conseguirlo no es fácil, pero tampoco una quimera, sino el resultado de mucho tiempo de dedicación a la persona que se te entrega, de fundir como Dominante tus propios sentidos con ella, de conseguir que una sola mirada tuya dispare sus reacciones y tiemble, no de miedo, sino de placer anticipado al saber que tú, su Amo, la vas a usar.

El saber que siempre está en situación de “Disponibilidad” hacia ti, que tanto da el ser pareja, amante, amiga, no importa, Tú como Dominante, debes valorar siempre ese preciado don que se te otorga con su Entrega, y, en compensación, proporcionarle el placer que necesita y volcar tu cariño en ella, aún en el momento del máximo castigo, cuando por entrega hacia ti, acepta lo que tú deseas darle, debe sentirse arropada por una persona que la cuida y sentir que valoras su entrega en su justa medida.

Ésta, para mí, es la manera de entender el BDSM, ya que dentro del Consenso al que previamente se ha llegado, y de la Seguridad que evidentemente hemos de tener en cuenta antes de iniciar cualquier escena o sesión, esa comunicación sensorial proporciona la estabilidad mental y emocional que, a mi entender, son la base de la Sensatez, que forman los tres pilares en que debe asentarse toda relación BDSM, Sano, Seguro y Consensuado, siempre dentro del más profundo RESPETO hacia la persona que se nos entrega y la más absoluta CONFIANZA mutua, sin la cual cualquier tipo de contacto es imposible en nuestro mundo, pues así como es una locura entregarse a una persona que no nos la inspira, mucho más lo es para mí el “jugar” con una persona presuntamente sumisa en la cual no tenga depositada toda mi confianza y a su vez sepa que yo gozo absolutamente de la suya.

Pande
.

jueves, 23 de octubre de 2008

Visión de una Ama

AmaAzu ha tenido la cortesía y la deferencia de escribir estas líneas que nos muestran su sentir sobre Bdsm, su visión de la D/s. Es un texto largo, pero merece la pena cada una de sus letras. Desde aquí quiero agradecerle su amabilidad, su tiempo y sus palabras.



Quedo con otra sumisa, porque mi ex sumisa no tiene tiempo ni ganas de venir a jugar a una fiesta.

Mi ex sumisa tiene un ataque de cuernos. Quiere venir ella. Le digo que bien, puedes venir, pero... ¿en concepto de qué vienes? Yo la conozco bien. Le cuesta mucho envainarse su orgullo y sacar su parte sumisa. Su disposición. Su obediencia. Su entrega. Está blindada para poder con todo lo que la vida le esta tirando encima y le cuesta mucho hincar la cerviz. Pero Yo me siento buena domadora de animales. Sé que ella es una perra fantástica porque la he visto suplicar más azotes, más fustazos, más pinzas, más humillaciones... más sensaciones que nadie más le da. Yo sé lo que es sentir mi mano en su interior. Ella sabe lo que es mi mano en su interior. Y quiere eso de nuevo. Yo sé que lo quiere. Me dice que viene como mi sumisa. Se lo niego. Viene como sumisa, pero no como MI sumisa. Hoy me saldrá gratis la humillación. Sé hacerlo. Porque veo en su interior. Para mí eso es la sumisión. La Dominación.

Cuando llegamos al Garaje el ambiente es serio, pero respetuoso. No conocemos a casi nadie. No hemos traído juguetes. Pero hay cuerdas. Sé que le va a costar pero sé que va a dejarse. Tengo la certeza. Sé entender las señales. Sé Dominar. Le digo: “te voy a atar, quítate el jersey, el reloj, el cinturón. Si te atreves te desnudas”. Me mira avergonzada y me dice bajito que eso no puede.

La dejo. Sé que es cierto. Hoy no me lo va a dar todo. Yo tampoco lo quiero todo. No es mi sumisa. La ato. Le duele. He atado duro. Aguanta. Me doy cuenta de que va a tener marcas mañana. Me gusta. Pruebo a colgarla, aunque sin separar sus pies del suelo. Se me marea. La desato. Le doy tiempo para recuperarse.

Se me pone a los pies pidiendo perdón. No debe pedirme perdón por su mareo. Debe relajarse para que la tensión no le juegue otra pasada. Todos nos miran. Eso la incomoda. A mí me importa un pimiento. Estoy dominándola y eso me gusta. Lo sé hacer. No sé como, pero lo sé hacer. Sólo pienso en eso. En que ella haga lo que yo quiero hasta donde pueda. Lo demás no me importa.

Me dice que me ama. Me gusta que me lo diga. Yo no. No la amo. Sólo quiero dominarla. Y ese sentimiento para mí es más fuerte que el amor. Me pide que la vuelva a atar. Que si quiero suspenderla que adelante. No quiero suspenderla. Me basta con que me lo haya pedido. La ato de nuevo. Le hago una medio suspensión al tiempo que la maltrato. Le paso las cuerdas sin delicadeza, no busco erotismo. Busco hacerla daño. El daño exacto. El daño que sé que le puedo hacer. El que la jode pero que soporta por mí. Por entregarse. Y sé hacerlo. Porque a Mí me gusta. Eso es todo lo que le pido. Ni más, ni menos.

Sé que un sumiso está mirando con ojos golositos. No me he fijado en su cara. Ni en su cuerpo. No sé como es. Pero sé que le gusta lo que ve. Luego podré ratificarlo. Me lo dice por el chat. Me busca específicamente para decirme que le gustó como “hablaba” a mi “sumisa”. Como la “cuidaba”. ¡Que sabrá él! Le desprecio un poco. Le noto un poco romántico. Sé donde estaba sentado. Sé que miraba. Pero no sé como es. No me importa como es. Sólo me importa su espíritu sumiso y que se quiera dejar. Y que ese querer dejarse le cueste tanto que no sea capaz de decírmelo a la cara. Me gusta el respeto que leo en él. Quizás le de una oportunidad. Quizás me tome un café con él. Si tengo tiempo.

Llegamos a casa de mi ex sumisa a las cinco de la mañana. Sus hijos están con los míos. Mi marido es hoy el canguro, y por tanto, su casa está vacía.

La ato a la mesa del salón por brazos y piernas. No puede moverse. La golpeo con la fusta. Llora. Me gustan sus lágrimas. Me gusta mi crueldad. Le pregunto si quiere que pare. Me dice que no, que le gusta. Que siga. Su dolor es lo que me ofrece.

Continúo hasta que la dejo vacía. Sé hacerlo. Todo el tiempo noto que sé hacerlo. Que su espíritu crece y se renueva con cada fustazo. Que ella quiere recuperar su collar porque no conoce a nadie que le haga sentir así. Me pongo el guante, me lleno de vaselina. Me gusta el guante porque me despersonaliza. Mi piel no toca su piel. Juego con su culo. Se muere de deseo. Me pide permiso para correrse y no se lo doy. Pero me gusta. Me gusta mi poder sobre ella. Me gusta que se sienta tan perra que saque su lengua para lamerme cuando le toco la cara para secarle las lagrimas. Me gusta que su cadera me ayude a trabajar. Me hace sentir poderosa. No puede más. Decido parar. Quiero gozar yo. Ella ha gozado más de lo que yo hubiera querido. Pero ha gozado por dármelo. Y eso me hace sentir que la Domino. Esto cada vez me gusta más.

Llego a casa amaneciendo. Me gusta acostarme al lado de mi marido, excitada, agotada y echarme un polvo con él. Un hacer el amor de domingo rutinario. Duermo hasta la una de mediodía. Vienen amigos a comer. No sé si esto es muy académico dentro del BDSM. Pero éste es mi modo de entender la Dominación. Me gusta que él me sirva. Me gusta tener un domingo en el que él cocina para nuestros amigos, nos sirve la mesa, recoge la cocina, nos pone el café y las copas. Yo le ayudo si quiero y estoy de humor. Y si no, le toca hacerlo solo. Se siente muy amita de su casa, aunque su aspecto es varonil y hermoso.

Él se siente bien. Intenta devolverme todo lo que le doy. Las sensaciones que vive conmigo y que con otro u otra le serían inalcanzables. Estar todo el día empalmado porque no sabe cuando le va a llegar el mensaje provocador. Mensaje que casi nunca llega, pero que cuando llega le llena por entero. SÉ hacerlo. No sé como, pero SE hacer que esté deseándolo siempre.

Eso es la Dominación para mí.

Por la noche me pregunta mi aspirante a sumiso, si me puede dar un masaje de pies. Le digo que perfecto, me puede dar ese masaje, pero me lo dará para Mi placer. Le digo como tiene que hacerlo y con qué tiene que hacerlo. Y me encargo de que no lo pueda disfrutar. Le pinzo los pezones y los testículos con las pinzas de cocodrilo. Son las que más daño le hacen.

Noto que se le empina. Eso es porque esta disfrutando. La verdad que eso me excita, pero esta noche no quiero que disfrute él, quiero disfrutar yo. Esta noche no es sexo vainilla. Quiero Dominarle. Quiero mandar Yo. De modo que al tiempo que empiezo a masturbarme, le aprieto la polla para bajarle la erección. Eso me excita más todavía. Se le encoge. Le duele. Me gusta. Él continua, firme en su decisión de darme placer y hacerme disfrutar a mí, masajeándome los pies. Le pido que pare y que me lama las tetas. Él como un buen perrito lo hace. Alcanzo un orgasmo fantástico. Le pido que me arrope y que recoja las pinzas y las cremas que ha utilizado. Me duermo relajada y feliz, pensando en que cuando por la mañana le despierte echaremos un peazo de polvo vainilla que será genial. Se lo ha ganado por obediente. Se ha dejado Dominar por Mí. Si no se dejara, esto no funcionaría. Él no sabe como va esto. Sólo se deja porque me adora. Yo si sé como va. Sé en todo momento en donde estamos. Y así es como pienso seguir.

Para mí esto es la DS.

Sin Mi sadismo, sin su masoquismo, sin Mi crueldad, sin su obediencia, sin Mi pasión por las cuerdas, sin su disposición para atarse, sin Mi amor al riesgo, sin su disposición: yo no podría, no SERÍA Domina.

Sin ellos, Yo no soy.

Hoy por hoy, ya no necesito nada más. No necesito amarles. No necesito quererles. Sólo necesito quererles dominar.

Con su entrega Me es suficiente.