lunes, 14 de mayo de 2012

Acudir a reuniones Bdsm


Hoy quiero hablar un poco de los miedos que muchas personas tienen a acudir por primera vez a reuniones Bdsm. En más de una ocasión he oído comentarios sobre cómo deberían comportarse, si hay que ir vestido de alguna manera, si hay que seguir un protocolo concreto, si deben permitir que les utilicen, en fin, muchas y variadas preguntas y dudas que, aunque sé que se han comentado y hablado muchas veces, quizá sea importante y tranquilizador volver a hacerlo.

Lo más importante de todo, no sólo para reuniones Bdsm, sino en la vida en general, es ser uno mismo, respetar a los demás y ser educado. Si partimos de ahí, todo será más fácil.

Más de uno creía que las reuniones que, afortunadamente, están empezando a proliferar por toda nuestra geografía, como son los cafés, las tardes, las cenas o los encuentros, eran ocasiones para ir vestidos de una manera provocativa, o para comportarse según su rol. Todos los que yo conozco, sin excepción, confesaron sorprendidos que nunca esperaron encontrarse con personas tan “normales” como las que allí estaban. No olvidemos que la finalidad de estas reuniones informales es ir conociéndose, para charlar y compartir unas experiencias y sensaciones que no se suele poder hacer con nuestro entorno más cercano, y muchas veces es necesario, ya que nos alivia sentir y saber que no somos los únicos que sentimos así, y estas ocasiones son idóneas.

En las fiestas Bdsm también hay que tener muy claras dos cosas: la primera, que nunca ocurrirá nada que no desees que ocurra, es decir, por el hecho de ir a una fiesta y ser sumisa, NADIE tiene derecho, ni siquiera a rozarte si no lo deseas; y viceversa, claro, por el hecho de ser Dominante no tienes ninguna obligación de “jugar” con la primera que te lo pida, si no lo deseas. Y si lo hicieras porque lo deseáis ambos, siempre será con respeto, no sólo hacia el otro, sino hacia todos los presentes.

Y la segunda, que es básico informarse, antes de ir, del tipo de reunión que es. En ocasiones las reuniones o fiestas son de protocolo y exigen un determinado atuendo y una forma de comportarse concreta. No tengáis miedo a preguntar qué significa lo que no sepáis, los organizadores estarán encantados de aclararlo y de que nadie se quede sin ir por miedo.

Al fin y al cabo, todos somos personas normales, unos con más tiempo que otros en este mundo Bdsm, pero nada más. Nadie nace sabiendo.

Desde hace un tiempo, como decía antes, se convocan los cafés o las tardes en distintas ciudades, y es la mejor ocasión de conocerse para, cuando se realicen, poder ir a las fiestas acompañados por alguien conocido, ya que si se comparte el miedo y la vergüenza, parece que es menos, verdad?

Como no podía ser menos, os recomiendo prudencia a la hora de ir a fiestas, comprobad quién la organiza, dónde y medios de transporte, si algo no os queda claro, es mejor no acudir que lamentarse después. No olvidemos las reglas de seguridad básicas, que ya vimos en su momento aquí. Seamos responsables de nosotros mismos, y de esa manera disfrutaremos mucho más de lo que este mundo maravilloso del Bdsm nos ofrece.

miércoles, 25 de abril de 2012

Con mucho, mucho retraso os traigo el número 17 de CuadernosBDSM, pero como bien dice nuestro refranero, más vale tarde que nunca, o lo que es lo mismo, nunca es tarde si la dicha es buena, y leer los cuadernos siempre es una dicha para todos los que compartimos este mundo Bdsm.

Cuadernos BDSM 17

martes, 3 de enero de 2012

Tardes de Alicante

Primera convocatoria para el café de las Tardes de Alicante.

Será el  sábado día 7 a las 18.30h.

Todos los datos sobre el lugar y cómo llegar se los podéis pedir a arcilla o a dama_serena, a través de mail. Sus direcciones están más abajo, en el post de presentación de la idea.

Les deseo éxito en su reunión, y que sea la primera de muchas más.


sábado, 31 de diciembre de 2011

Feliz 2012

Este año, para desearos una  buena entrada de año, os dejo un relato fantástico de un gran amigo y Amo, Zadhar. Dejaos llevar por las palabras y sentid lo que transmite. No estaría nada mal tener un fin de año como el que nos describe! ya me contaréis.

DOCE UVAS


Nos perdimos. Costó lo suyo, pero al final nos deshicimos del resto. Es lo de siempre. Al principio, como que te hace ilusión verlos de nuevo. Saber qué es de sus vidas, cómo han evolucionado, cómo han cambiado. Pero al tiempo, la familia acaba siendo un coñazo. Por la mañana, habías llegado tú. Toda una sorpresa. Este año ya no te esperaba. Al poco de llegar, casi después de los besos y abrazos de rigor y los comentarios intrascendentes habituales, nosotros inauguramos el baile. El baile de la seducción. Siempre tan igual y tan distinto.

Una vez vencida tu aparente frialdad de prima lejana, todo fue una danza de táctica y estrategia. Miradas que devoran, unos dedos que se tocan y una batería de gestos, muecas y guiños. Sentarnos al lado, para tocarnos, o justo enfrente, para mirarnos. Y en las conversaciones atendemos y reímos como los demás. Pero no de lo que los otros ríen y atienden. Bajo los mismos signos, desplegamos un lenguaje único, privado. Al final, nos volatilizamos.

Corrimos por la escalera al piso de arriba. Solo faltan diez minutos. Diez minutos más, y otro año. A lo lejos, se oye la juerga familiar típica de los momentos previos.

No llevamos nada. Solo nosotros. En mi mano izquierda, una bolsa. Doce uvas. En mi mano derecha, te llevo a ti. Conozco mejor que tú la casa de los primos y me desenvuelvo con soltura. La habitación es amplia, con ventanales. Si no fuera el día que es, oiríamos a lo lejos los sonidos del mar. Playa del Sardinero.

Enciendo la luz del rincón. Una lámpara de pie, con regulador de intensidad, que proyecta su haz sobre el techo. Me encanta, me gusta crear ambiente y el manejo de la luz es fundamental. Y velas. Las hay en candelabros, en palmatorias, y en modernas piezas decorativas. Primero las enciendo, luego las cuento. Doce en total. Nada es casualidad.

Y ahora la música. Nuestra nochevieja es otra. Elijo a Diana Krall. Estás preciosa, espléndida. Las velas se reflejan en lo profundo de tus ojos y en tu pelo en cuatricomía. Vestido negro, sin mangas. Palabra de honor. Gasa y pedrería diminuta. Tacón alto y fino. Destalonado, con dos tiras de piel que se enlazan en el tobillo. Y medias negras, cristal. Yo, traje negro de lana, con chaqueta de cuatro botones y solapa pequeña. Zapatos sin cordones, negros. Corbata en tonos grises y azul cobalto.

Pongo la banqueta del piano en el centro. Tú me miras, y tragas saliva. Yo te miro y tú te acercas. Las manos junto al cuerpo. Comprendes y te dejas hacer. Noto un ligero temblor que te recorre de arriba abajo, como de electricidad estática.

Te quito el vestido, muy, muy despacito. Soy consciente de cada gesto. Y me centro en tu reacción más epidérmica, a cada contacto, en cada lugar. El vestido en el suelo y tú, como tienes que estar. Sin más artificio. Descubro el liguero, negro, antes intuido. Ahí está, para centrar, para encuadrar. El sujetador a juego, sin tirantes. Y el tanga. Si, lo has hecho. Rojo y negro.

Quise encontrar el momento para decírtelo. Pero no hubo manera. Al final, pese a estar tan cerca, tuve que enviarte un mensaje al móvil. A media tarde desapareciste, y yo quise presumir a dónde. Y ante mis ojos, tenía ahora la respuesta. Rojo y negro. Rojo porque toca. Porque es costumbre, tradición, superstición y quién sabe, quizá hasta suerte. Pero sólo rojo no. Eso es lo que hacen todos, lo vulgar, lo común. Por eso nosotros le añadimos el negro. Porque es nuestro color. ¿Y por qué tanga? Porque oculta y descubre, porque cierra y abre. Viste y desnuda. Es llave y es cerradura. Ya ves, también a mí me gustan los contrastes, las paradojas. Yo no creo mucho en lo de los horóscopos, pero ¿Sabes? Nací un dos de…junio ¿Adivinas cual es mi signo?

Tu mirada me busca. Y entiendes. No hablamos. Te sientas en la banqueta, no en el centro sino más bien hacia el borde. La espalda erguida. Enlazo dos de tus pulseras, y quedan tus manos unidas por la espalda. Rápidamente saco dos cuerdas blancas, de nylon. Setenta y cinco centímetros de largo por uno de diámetro. Ato tus tobillos a las patas de la banqueta. Es una banqueta ancha, de las que caben dos personas sentadas al piano. Así estás bien. Quietecita y bien abierta. Abajo aumenta el barullo. Ya es la hora. Empieza el año y también nuestra ceremonia.

La primera uva. Te estremeces cuando toca tu sexo. Está fría. Tu cuerpo, antes que tú, sabe que están recién sacadas de la nevera. La uva es pequeña entre tus pliegues. La hundo un poco. Apenas barnizas el grano. Un ligero, solo un ligero brillo. Lo huelo. A lo lejos, noto tu esencia. Y lo pongo en tu boca, delicadamente, con mucho cuidado. Cierras ojos y boca. Saboreas. Te tomas tu tiempo. Una.

Quieres más. Nueva uva. Ésta es más grande, pero tú la acoges más cálidamente. Arriba y abajo. Las dos. Tres. La tercera ya empieza a ser familiar, y se detiene un poco más en tu gruta. La estudia, la tantea. Tú, en agradecimiento, le das tu perfume. Antes de la boca, te la acerco a la nariz. Cierras los ojos. Inspiras. Te reconoces en lo hondo y te evoca mil imágenes. Las tres.

Nueva uva. Es pequeña, muy madura, algo pasa. Tus glándulas van despertando, y la acoges con gracia, con gusto. Luego, en el paladar, mil matices. Dulce, salado y almizcle. Moscatel y seda. Las cuatro. En la quinta uva te relajas. Cuando se acerca a tu bajo, basculas la pelvis, como si quisieras ir a su encuentro. Entra en ti más que ninguna otra. Tu voz se une a la fiesta. El primer gemido. Pequeñito, breve. Las cinco.

La sexta confirma a la quinta. Ya no abres los ojos. Te dejas llevar. Las seis. La séptima uva es atrevida, juguetona. Y se entretiene en tu coño. Te sientes generosa, y como una araña, la envuelves. Al salir de ti, brilla. Pero antes de alcanzar tu boca, se detiene en un pezón. Lo rodea y lo pinta, y él, en respuesta se levanta. Entonces, lo cojo entre mis dedos, y tiro fuertemente hacia mí. No quiero que te relajes. Has abierto los ojos, y has soltado un ahogado grito. Pero el grano entra en tu boca y callas. Las siete. El efecto de la séptima aumenta el caudal de tu fuente. Pero a ti te pone en tensión. Tu sexo y tú, os distanciáis, os alejáis.

La octava encuentra un sexo hinchado, y encaja en él como una horma. Tu mapa muestra una claridad meridiana. Lo recorremos. El clítoris se destapa, se afirma. Las ocho. La que hace nueve te pone en movimiento. Te sacudes ante ella, como afirmando tu poder, ante una simple uva. Antes de salir de ti, con la otra mano, golpeo la parte interna de tus muslos, a partir de donde acaba la línea de las medias. Diez golpes en cada lado, secos, y cambiando de sitio cada vez.

Sacas el color rosado. El sublime color rosado de la sumisión. Y tu boca, a cada golpe, lo celebra con un ligero gemido, como un respingo. Te enerva. Te pone en tensión. Las nueve. En la diez, ya chorreas. Al salir de ti, la uva parece que ha sido barnizada en resina. Y este grano, antes de su destino final, decide pasear por tu cuerpo, y dejar en él su rastro.

Decía Coco Chanel que una mujer debe perfumarse allá donde desea ser besada. Y eso hacemos. La uva y yo empezamos a andar. Nos paramos detrás de tus rodillas, en tus pechos, en la nuca y detrás de las orejas, en tus manos, y por supuesto, en los labios. Primero se posa ella, dejándote tu propia esencia, esparcida. Y después te beso yo, como para sellar un acto de alquimia. Las diez. Solo quedan dos, pero tu sexo ya no es tuyo. Se desboca. Gotea con voraz apetito. La banqueta del piano, tapizada en courtisane malva, ya tiene tu marca, húmeda e indeleble. Las once.

En la cestilla de plástico, solo queda una uva, así que has de dárselo todo. Pero te sientes entregada, y lo haces. Mientras te recorre y juega contigo, tu cuerpo es un clamor. A lo lejos, Diana Krall sigue susurrándonos al oído, pero tú, decides gritar. Al final llegas al paroxismo. Explotas. En ese momento, la uva entra en tu boca y después yo. Te beso profundamente, mientras con una mano te aprieto allá abajo.

Las doce.

Feliz año cielo, feliz año.
¿Has pedido un deseo?


Zadhar

jueves, 22 de diciembre de 2011

Feliz Navidad

Una nueva Navidad, otra excusa más para seguir disfrutando de la vida y de nuestro modo de vivirla. Por mi parte, desearos que sean unos días de descanso y de nuevas ocasiones para vivir experiencias fantásticas. Volveré antes de que acabe el año.

Mis mejores deseos para todos vosotros, allá donde estéis...


FELIZ NAVIDAD

miércoles, 21 de diciembre de 2011

Café en Alicante

Con la llegada del nuevo año se pondrá en marcha una iniciativa interesante, el Café de Alicante, promovida por arcilla y dama_serena. La finalidad es que las personas de Alicante interesadas en Bdsm se conozcan y charlen entre sí, siempre desde el respeto más absoluto y de manera distendida. Para ello han visitado varios lugares hasta encontrar uno apropiado en el que poder realizar estas tertulias que darán la oportunidad de conocerse y de intercambiar experiencias, en definitiva, y como dice arcilla, hilvanando realidades

Si queréis información podéis escribir bien a arcilla en arcilla64@gmail.com  bien a dama_serena en dama.serena@gmail.com y ellas os darán toda la información.

Desde aquí les deseo lo mejor.


lunes, 7 de noviembre de 2011

La historia más triste

Leo mucho, me gusta leer y aunque hasta ahora nunca lo había hecho, hoy deseo hablaros de un libro. Se titula “La historia más triste” de Javier García Sánchez, galardonada con el IX Premio Herralde de Novela el 4 de noviembre de 1991. También conocido por otra de sus novelas “Ella, Drácula”, que narra la historia de Erzsébet Báthory. Lo he buscado en formato pdf, pero no lo he encontrado por ahora.

Sinopsis:
“Como en un antiguo cuento de hadas, Irene, una joven y desinhibida periodista, busca un príncipe azul que colme sus sueños. Cuando lo encuentra en la persona de un enigmático músico, se sumerge en un delirio romántico que la hace olvidar tanto su reciente matrimonio como su nutrida corte de galanes.

Empieza una historia de pasiones y desencuentros, de dolorosas caídas en el abismo, de peligrosas experiencias sexuales en los confines del sadomasoquismo, todo ello puntuado con chispazos de bronco humorismo y de vodevilescas situaciones.

En esta ambiciosa y arriesgada novela Javier Sánchez logra, con indudable maestría, sumergirse en la psicología de una mujer de nuestro tiempo, atrapada en sus contradicciones y que asiste, turbada pero finalmente lúcida, a la evolución de una atracción tan fascinante como destructiva.”

Mi opinión personal:

Es un libro difícil de leer, muy denso y descriptivo y, a veces, he tenido la sensación de que el autor se dejaba llevar por sus propias descripciones y parecía costarle retomar el hilo. Narra un desamor desde el inicio, un amor, no sé muy bien si real o imaginario, una ilusión alimentada por el que ama, el encuentro del príncipe azul que no es tan azul como parece. Desencuentros tanto en el tiempo como en el ritmo de ambos personajes. Aunque sólo tenemos la visión parcial de la relación, puesto que se narra desde una sola perspectiva, la femenina.

Desde el punto de vista del Bdsm, en esta relación se parte del desconocimiento, sin embargo, sí es una relación en el que uno detenta el poder y el otro acata, pero no hay conciencia de lo que se es en ese momento. A ratos sentía la entrega, la obediencia. Por encima de todo, el deseo de sentir más intensamente, la adoración, pero también el rechazo, la incomprensión de los sentimientos, el miedo. Es una lucha muy interesante de leer.



Título: La historia más triste
Autor: Javier García Sánchez (1991)
Editorial: Anagrama
ISBN: 84-339-0931-2