jueves, 13 de noviembre de 2008

Yo, Dominante

De nuevo con vosotros para presentaros una confesión. Sí, una confesión escrita de un Dominante con experiencia que hace gala de sentido común y coherencia, y también de valores y principios, los suyos, los que le marcan para ser como es. Habla desde su interior y nos regala sus palabras. Gracias en nombre de todos los que te leerán.



Yo, Dominante

Y también pude haberlo titulado 'Id, Dominante y Superego', y hacer un guiño a la freudiana idea sobre la imperiosa necesidad humana por saciar nuestra sexualidad. E incluso 'Dominante, Yo y Superego' y hacer el guiño sobre los primitivismos que nos mueven a ser muy machos y muy hembras. Hasta podría haber sido 'Id, Yo y Dominante' y guiñar a nuestro propio orgullo y nuestra lucha interna con relación a la moral de la sociedad que nos circunda.

Pero no, hablamos de D/s-BDSM, y es mejor que me deje de guiños y que me confiese: Yo soy Dominante.

Siempre es difícil hablar de uno mismo sin resultar pedante, aburrido e incluso falso, así es que ya advierto de antemano que voy a utilizar muchas veces la palabra humildad, por mucho desconcierto que cause una expresión así en una carta de confesión como ésta.

Porque, sí, soy como soy y no me jacto de ello como tampoco me avergüenzo. Porque, humildemente, sé que no soy nada sin que haya otra persona que quiera cederme el control a cambio de ofrecerle confianza. Porque, con franqueza y humildad, admiro a las personas que confían en los demás hasta el punto de entregarse física, mental y emocionalmente, algunas veces sin reservas. Porque, con franqueza, sinceridad y humildad, muchas veces pienso en lo que complace a la otra persona cuando deseo que me complazca.

Y maldita sea, esto es una confesión, no esperes que te mienta. Puedo ser duro, inflexible, serio, arrogante y orgulloso, pero es ser humilde lo que evita que me convierta en inhumano, despiadado, grave, prepotente y ególatra.Hace mucho tiempo que evito hablar sobre buenos o malos Dominantes, porque siempre son visiones subjetivas que no llevan a ninguna parte. Pero sí distingo entre una d y una D según el nivel de humildad del que hagan gala, según sepan, o no, dejar de lado sus propias necesidades por el bien de otra persona. Poco me importa la pericia de cada cual manejando una fusta o un látigo, ni la cantidad de personas sumisas que tiene o ha tenido a su cargo. Poco me interesan los discursos grandilocuentes para intentar impresionar a los que escuchan o leen, o la florida prosa que utilicen para expresarse. Al final, lo que tiene realmente valor, es poder pensar en los demás, cuando es preciso, tanto como en nosotros mismos. Eso es lo que nos hace ser responsables, respetables y respetados.

Y esto sigue siendo una confesión, a pecho descubierto, por lo que también debería hablar de la aceptación para saber lo que soy y reconocerme como tal; de la comunicación para aceptar y entender los aspectos emocionales de la psique de los demás; de la cortesía para tratar con buenas maneras a los demás, independientemente de su tendencia; de la gracia para presentarme a los demás con el suficiente grado de importancia, estilo, personalidad y elegancia; del dominio para emplear el control de manera respetuosa, inteligente y humilde, con naturalidad; de la honestidad para expresar con claridad mis emociones, temores, límites, fantasías, ideas y pensamientos para ser auténtico y directo; de la inteligencia para tener la habilidad de tomar el camino más apropiado para actuar en todo momento y no ser conformista con lo que sé o creo saber; de la lealtad para defender mis convicciones, mi honor, y respetar mi palabra dada como si fuera Ley; de la paciencia para saber cuándo esperar y cuándo presionar sin perder mi dignidad; del respeto para tolerar la falta de respeto de los demás y rodearme sólo de personas educadas; de responsabilidad para ser consciente y consecuente con mis acciones o mis palabras y asumir mis errores; del auto-control para saber controlarme a mí mismo antes de pretender controlar a otra persona; del auto-respeto para valorarme a mí mismo y respetar mis límites, en cualquier circunstancia, y que no afecte negativamente a nadie; del servicio para aplicar inteligentemente mi naturaleza de Dominante y encauzarla a las necesidades físicas y emocionales de otra persona, y del buen humor para disfrutar de las sonrisas en mi rostro y en el los demás.

Pero, con humildad te aseguro, que todos los días me esfuerzo para que todo lo que os he contado sea del todo verdad y no deba reprocharme demasiado, ya que, al igual que tú que me estás leyendo, también sigo aprendiendo y deseando mejorarme. Porque, humildemente te lo confieso... yo sólo soy un Dominante.
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Nostromo

2 comentarios:

{ÍsisdoEgito}JZ dijo...

La humildad és um valor, una habilidad, muy important para un Dominante.

Parabéns por su blog.

Me gustaria seguirllo.

{ÍsisdoEgito}JZ

Confianza dijo...

Estoy de acuerdo contigo, y no es fácil encontrar la humildad del grande que el pequeño confunde.

Gracias por tus palabras y sé bienvenida.

Confianza